Mucha historia

Entre 1977 y 1989, Madrid se convirtió en un auténtico hervidero festivo-cultural. Tras la dictadura, la alegría inundó las calles de la capital y cualquier excusa era buena para celebrar. Los años de la movida y de la jet set, toreros, empresarios, Ava Gadner y Charlton Heston, curiosos, artistas y visionarios, cantantes, aristócratas, escritores, decoradores, filósofos de la nueva realidad y, finalmente, los dueños de las discotecas que se convirtieron en embajadores de una sociedad que se reinventaba cada noche. Algo estaba pasando en la capital…

Las principales ciudades europeas dejaron un espacio que Madrid supo aprovechar para convertirse en la capital europea de la diversión. París estaba en decadencia, Londres carecía de glamour y en Roma, el clima político había generado crispación en la sociedad y no era ya lugar para la “dolce vita”. Muchos jóvenes europeos pusieron su mirada en Madrid. Una democracia en pañales y mucha gente era guapa, alegre y acogedora. Los horarios eran un disparate ya que nunca se cenaba antes de las once de la noche y la fiesta se extendía hasta el amanecer. Todo el mundo era conocido, estaba creando, proponiendo o publicando algo diferente… Había necesidad de celebrar, de compartir y de mezclarse.

 

Commodore fue uno de los templos de ocio y culturales madrileños de los 70 y 80 por excelencia. Cada noche era una aventura, una propuesta musical y artística, un desfile de caras guapas y conocidas, personajes carismáticos que atraían a los que siempre querían saber qué estaba pasando. Nadie podía perderse una sola noche en Madrid porque Madrid se había convertido en “la capital europea del ocio y la diversión”.

 

Y así fueron pasando los años…sin embargo, las luces se apagaron y la fiesta terminó. Commodore echó el cierre a principios del nuevo siglo y ha permanecido 15 años acumulando polvo. Hasta ahora. Y tras casi un año de reformas, el grupo La Cococha, liderado por Rocío Gandarias, se ha encargado de rehabilitar y modernizar el Mayte Commodore, ahora ya rebautizado como Rocío Gandarias Commodore.

 

Es hora de reescribir una nueva historia para este mítico local. ¿Te apuntas?